Té negro
El té negro es sin duda el más compartido del mundo.
Nacido en China, se distingue por una oxidación completa que revela notas profundas, a veces amaderadas, a veces afrutadas, siempre arraigadas.
En Hollin, el té negro adopta la forma de una presencia cotidiana: un té al que se vuelve por la mañana, que acompaña la lectura, que estructura el día sin dominarlo. Las hojas proceden de jardines elegidos por la precisión de su trabajo - una oxidación llevada a cabo con atención, un secado justo, un reposo suficiente.
La colección reúne tés negros de distintos terruños: notas claras y afrutadas, profundidades minerales, matices florales cuando una flor se posa en ellos sin romper el equilibrio. Ningún aroma añadido; solo la lectura de un paisaje a través de la hoja.
Para beber caliente, lentamente, a un ritmo que no necesita apresurarse.
Por qué esta selección
Abordamos el té negro como una base - la que acompaña, que estructura, que no cansa. Nuestra selección privilegia las oxidaciones llevadas a cabo sin prisa, las hojas enteras, los terruños que conservan su legibilidad año tras año. El té negro no es un té de efecto; es un té de fidelidad, y así es como lo elegimos.
La colección
Despertar de Bergamota
16,00 €
Seda de Medianoche
16,00 €
Sotobosque
16,00 €
Tierra Roja
10,00 €
Vespertino
Ámbar de Especias
Oro de Yunnan
Linde Púrpura
Preparación y degustación
Agua llevada a 90-95 °C. De tres a cuatro gramos de hojas por veinte centilitros. Primera infusión de un minuto, prolongada después según se desee. Una tetera de gres o de porcelana resulta adecuada; el gres, con el tiempo, conserva la memoria de un té y la profundiza.