Oolong
El oolong ocupa el espacio entre el té verde y el té negro.
Su carácter no procede de ningún añadido, sino de una dosificación: la de la oxidación y, después, la del fuego.
En Hollin, los oolongs se eligen por la precisión de su tostado. Un calor demasiado intenso quema la hoja; un calor demasiado débil la deja verde e inestable. Entre ambos, el artesano imprime una nota pirogénica que estructura el licor sin enmascararlo jamás.
La colección reúne oolongs claros, florales, y oolongs más tostados, amaderados, con un final largo. Ningún aroma añadido: solo la hoja, el gesto y el tiempo.
Por qué esta selección
Juzgamos un oolong por su comportamiento ante el fuego. Un tostado preciso se aprecia en la persistencia, no en la intensidad inmediata. Descartamos los lotes cuya nota tostada oculta la hoja y conservamos aquellos en los que el fuego revela el terruño.
La colección
Preparación y degustación
Agua a 90-95 °C. De cuatro a cinco gramos por veinte centilitros. Infusiones cortas y repetidas: treinta segundos y, después, un poco más en cada pasada. El gres resulta especialmente adecuado para los oolongs tostados.