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    ¿Cómo degustar su primer té de especialidad?

    ¿Cómo degustar su primer té de especialidad?

    Para degustar un té de especialidad, basta con agua filtrada, una temperatura adecuada (nunca hirviendo) y un instante de atención. El objetivo no es juzgar, sino sentir la materia vegetal.

    Es en esta sencillez donde el té se convierte en un momento.

    1. Preparar la materia: el agua y el tiempo

    El agua es el primer ingrediente. Un agua demasiado calcárea o demasiado clorada enmascara la delicadeza de las hojas; un agua filtrada, a una temperatura elevada pero nunca hirviendo, permite que el té se exprese sin quemarse. Según los tés, se buscará una temperatura de entre 70 °C y 90 °C. El tiempo importa tanto como la temperatura: unos segundos de más pueden transformar un licor delicado en amargor. Siga las indicaciones del productor y, después, ajuste según su gusto.

    2. El despertar de los sentidos: el olfato antes de la degustación

    Antes de infusionarlas, acerque las hojas a la nariz. Aún conservan el recuerdo de su terruño: hierba cortada, frutos secos, flores blancas, mineralidad. Después de la infusión, vuelva a olerlas: el vapor revela otra dimensión, más húmeda, más cercana a la taza. Es este diálogo entre lo seco y lo húmedo el que permite conocer un té.

    3. El primer sorbo: la filosofía de la atención

    Tómese el tiempo de sentir la cerámica contra sus labios, el calor que se difunde, la textura del licor. Deje que el té ocupe su boca durante unos segundos antes de tragar. ¿Qué sabores aparecen primero? ¿Qué notas persisten? No hay una respuesta correcta - solo un encuentro, silencioso y sincero, con la materia vegetal.